LA PROSTITUCION EN CUBA.
Con el triunfo de
la revolución Castro comunista en Cuba, muchos fueron los temas que se
abordaron para condenar la dictadura de Fulgencio Batista y uno de ellos fue la
prostitución. La prostitución es uno de los trabajos más antiguos del mundo y
en ello se ven envueltas tanto mujeres como hombres. Las prostitutas ejercen su
trabajo y tienen el respaldo de un hombre que le representa por si algún problema
surge durante la jornada laboral. Antes del año 1959 existían áreas designadas
para ejercer tales actividades y hasta se les exigía a los trabajadores el
certificado de salud correspondiente para evitar la proliferación de
enfermedades venéreas o de transmisión sexual.
Lo que nunca se
vio en estas áreas controladas fue la prostitución infantil, que en la
actualidad, en Cuba, no ha podido ser controlada y casi se puede decir que es
tratada por la tiranía, con cierta benevolencia. En ambos casos, la prostitución
profesional y la infantil;, no tienen justificación alguna, solo que son
entendibles las causas por las cuales son ejercidas.
El fracasado modelo económico
implantado por la tiranía ha repercutido en la población cubana de varias
formas y vemos que la mas bochornosa ha sido la resonancia en la juventud, que
una parte de ella ha tenido que prostituirse como medio de subsistencia y poder
cooperar económicamente en sus hogares, además de ser el único medio posible
para obtener vestimentas, perfumería, alimentos y dólares para poder tener
acceso a las tiendas controladas por el tirano.
La prostitución infantil
se ve con más frecuencia en los centros turísticos de las grandes capitales de
provincias donde el turismo sexual tiene cabida, siendo los lugares preferidos
para su ejercicio por aquellos elementos pedófilos, que en su decadencia senil,
buscan el placer ofreciendo algunos dólares para comprar la miseria humana.
El control de la prostitución
es una responsabilidad de los gobiernos de cada país, pero en el caso de la tiranía
Castrista permitirla o hacerse el de la vista gorda es una forma complaciente
en la que la juventud ve una forma de entretenerse y a la vez lucrar con el
entretenimiento. Una vez más queda al descubierto que al tirano y sus gendarmes
no tienen en cuenta las acciones de la juventud y que no tienen el menor interés
en buscar soluciones a los problemas y se convierten en cómplices de los
problemas en los problemas de inmoralidad en que se envuelve la población.
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