LA MESA ESTA SERVIDA. NOS TOCA LUCHAR SOLOS.
Por: Ariel Clavijo
El exilio militante dentro y fuera de Cuba ha dedicado miles
de horas analizando el pro y el contra del restablecimiento de las relaciones
entre Estados Unidos y Cuba. Los recursos son cuantiosos llevados a dólares por
hora en radio, televisión y prensa escrita y no podemos olvidar los Blogs y las
páginas Webs. No podemos olvidar los continuos viajes de los disidentes cubanos
que visitan varias veces al mes a Miami para ser entrevistados y dar su
“valiosa opinión” en cuanto al tema se refiere.
Podemos comenzar por decir que: el gobierno de los Estados
Unidos de América tiene su soberano derecho de abrir embajadas en cuantos
países quieran ya que las actividades políticas, económicas y sociales
requieren de esta modalidad para el desarrollo normal de dichas actividades,
sin olvidar otras actividades de índole de inteligencia y contra-inteligencia
que son normales entre gobiernos y de esa forma están cerca de cómo se desarrollan
cierto tipo de actividades políticas y militares dentro del país donde tienen
sus embajadas. Esto le permite a cada país establecer las redes de espionaje
que informaran a sus respectivos gobiernos de las actividades del gobierno
contrario.
Muchos cubanologos y estrategas políticos consideran que los
Estados Unidos de América han traicionado a la oposición interna de Cuba, cosa
que considero un absurdo pues hasta donde yo conozca, ningún grupo de cubanos
ha sido citado al Pentágono o la Oficina Oval a firmar un tratado de ayuda para
el derrocamiento de la tiranía de los Castro.
Tenemos que tener en cuenta que por tradición, los partidos
políticos tradicionales de los Estados Unidos, han restablecido relaciones
diplomáticas con aquellos países considerados como sus férreos enemigos sin
importarles los caídos en combate en las diferentes guerras en las cuales se ha
visto envuelto (Recordemos Vietnam como un clásico ejemplo). Esto quiere decir
que si los Estados Unidos de América no le duelen sus caídos, mucho menos les
va a doler los caídos en una guerra que no ha sido de ellos y me refiero a la
lucha emprendida por los cubanos para liberarnos del comunismo implantado por más
de medio siglo, lo que se traduce en que cada uno llora a sus muertos a su
manera.
Por otra parte, considero que si le damos participación a
otros gobiernos en nuestro problema, tal vez nos toque, por gratitud, acceder a
ciertas peticiones y otorgar prebendas incoherentes al sistema político que
queramos implantar en nuestra amada isla y esto nos traiga problemas mayores a
la hora de administrar nuestros recursos y aplicar nuestras leyes y sobre todo
con la soberanía de nuestro país, cosa que considero sagrada.
Desde el principio de la lucha contra el Castro-comunismo en
Cuba, hemos recibido ayuda desinteresada de gobiernos amigos, incluyendo el de
los Estados Unidos de América, pero en esta etapa de la lucha pacífica que se
viene desarrollando en Cuba para la liberación, los recursos necesarios para su
ejecución no son tan cuantiosos, ya que no sería una inversión en equipos bélicos
para desarrollar una guerra abierta contra un enemigo bien armado como lo es la
tiranía de los Castro.
No podríamos caer en lo mismo que el tirano Castro, que por
re3cibir ayuda de potencias extranjeras se ha visto obligado a entregarla
soberanía nacional como pago a las deudas contraídos y lo que menos necesitamos
nosotros en un futuro. No podemos pensar en atarnos a una bandera extranjera, tenemos
que abrirnos al mundo y esperar la ayuda desinteresada de todos para
reconstruir nuestro país, para incorporarnos al sistema financiero mundial, a
una economía de mercado, dar paso a las inversiones extranjeras para que
nuestra economía crezca rápidamente, alentar el resurgimiento de la pequeña
industria para un resurgimiento de la clase media y que nuestra moneda adquiera
el valor requerido y ser aceptados nuevamente en el mercado mundial como un
país próspero y en vías de desarrollo, donde sus ciudadanos trabajan y producen
lo necesario para el rescate de las industrias nacionales, donde los
trabajadores sean respetados y representados por sus sindicatos, donde los
estudiantes tengan la oportunidad de escoger lo que quieran ser por su
vocación, no por sus necesidades materiales y conozcan la realidad de lo que
ocurre en el mundo, que sean capaces de desarrollarse políticamente y escoger
libremente sus gobernantes, donde los ciudadanos escojan donde vivir, y en qué
país desean hacerlo. Donde no existan presos políticos, donde los ciudadanos no
sean maltratados, donde la justicia sea impartida por personas capacitadas,
donde los poderes Legislativo, Judicial y Ejecutivo se encuentren separados y
no influenciados uno por el otro, donde exista la libertad de expresión de
pensamiento de asociación, religión y de movimiento, donde cada ciudadano tenga
el derecho de votar y escoger su partido político de preferencia, donde
tengamos el derecho a la protesta y donde las autoridades vigilen por el
cumplimiento de las leyes.
Es tares de todos los cubanos buscar la forma y manera de unión para luchar
contra el que nos oprime, contra el que nos divide, contra el que asesina a su
pueblo, es nuestra obligación de no permitir la injerencia en nuestros asuntos.
Si no somos capaces de unirnos y solucionar los problemas de nuestra patria,
entonces, y solo entonces, la historia nos pasara la cuenta y seguiremos siendo
un país de parias.
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