sábado, 11 de junio de 2016

El rollo del Desarrollo Humano

El rollo del Desarrollo Humano

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No hace mucho, durante una conferencia en la Universidad de Puerto Rico, quedé estupefacto al escuchar cómo una profesora citaba a Cuba en tanto ejemplo de alto Desarrollo Humano para el área del Caribe y todo el continente. No se apreciaba premeditación política en sus afirmaciones. Simplemente apeló a estadísticas e informes de instituciones internacionales, al parecer confiada en el crédito de los emisores y sin referencias de fuentes más vivas para el cotejo. El asunto es que me hizo sentir avergonzado de representar de algún modo a mi país, ante circunstancias en las que quizá debía enorgullecerme.

La cínica componenda, bien estructurada y oportunamente puesta en órbita, puede convertirse en hecho histórico. Maquiavelo lo tenía claro, así que cuánto mejor aprendido no lo tendrán los caciques de Cuba, que son alumnos suyos aventajados.
Luego de hacer trizas casi todos los fundamentos para el Desarrollo Humano en nuestra islita, este régimen se ha dedicado, con esmero paciente y frío, a dorarle la píldora a prestigiosas organizaciones como la ONU, la UNESCO o la UNICEF, y, por su conducto, al ámbito académico internacional y a los ambientes intelectuales, para redondear el embeleco, haciéndole creer al mundo civilizado que su dictadura, involutiva y aun salvaje en más de un aspecto, representa un proyecto revolucionario de carácter humanista y  emancipador.
A los historiadores y a los sociólogos o antropólogos o psiquiatras del futuro corresponderá explicar cómo, mediante qué artilugios de la insana política, lograron llevar el gato al agua. Pero lo cierto es que Cuba ocupa hoy el lugar 67 entre los 188 países que tributan informes al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, por lo cual sobresale como exponente de alto desarrollo humano. 
Uno no sabe sí reír o llorar ante el dato, pero así consta, lo cual sirve de referencia tanto para los casposos académicos como para la intelectualidad cómplice.
Aunque esté de más, habría que puntualizar que, según lo conceptuado por la propia ONU, el desarrollo humano de cada nación se mide, ante todo, por la posibilidad del grueso de los habitantes para llevar una vida que cubra sus expectativas y que les permita desarrollar todo su potencial como seres humanos. Y así tenemos que un país donde la única ilusión de la juventud es huir en busca de su crecimiento material y espiritual; o donde los ancianos constituyen una carga que nadie puede echarse encima y, por tanto, ante la que nadie se conmueve, incluido el Estado; o donde los ciudadanos son excluidos, acosados, encarcelados por sus ideas políticas; o donde el trabajo ha perdido su función como sustento de la existencia familiar y esencia del progreso…, ese país se alinea ahora mismo como paradigma de Desarrollo Humano.     
Lo raro, insisto, no es que el régimen amañe sus estadísticas, sino que serias instituciones las tomen como fidedignas y además las reproduzcan y las premien, sin que se les haya ocurrido emprender verificaciones independientes, in situ y a fondo, en tanto paso previo para sus conclusiones, que tienen carácter científico.
Algunos otros parámetros que se utilizan como guía para medir el Desarrollo Humano de un país son: una economía sólida, basada en tecnología de punta para hacerla funcionar; sociedad civil e instituciones democráticas autónomas y fortalecidas; igualdad entre las personas, al margen de cualquier prejuicio; fin de la discriminación por motivos de género, raza, origen étnico, económico o religioso; libertad de expresión; eliminación del temor ante las detenciones arbitrarias y otros actos violentos por razones políticas; eliminación de la miseria; libertad para desarrollar y materializar plenamente el potencial de cada individuo; eliminación de la injusticia y de las violaciones del Estado de derecho; posibilidades y garantías para disponer de un trabajo decoroso y sin explotación.  
Quienes se tomen la molestia de sopesar estos parámetros, ya me dirán si encuentran, no en todos, sino aunque sea en uno solo de ellos, fundamentos para proclamar responsablemente a Cuba como ejemplo de alto desarrollo humano.

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