Entrega de bastón presidencial provoca polémica en Argentina
Mauricio Macri insiste en realizar el acto formal de traspaso del poder en la Casa Rosada tras recorrer los cerca de 2.000 metros que la distancian del Congreso por la histórica Avenida de Mayo.
Mauricio Macri asumirá la Presidencia de Argentina el próximo 10 de diciembre en Buenos Aires (AP)
EL UNIVERSAL
viernes 4 de diciembre de 2015 01:11 PM
Buenos Aires.- El bastón presidencial que recibirá el futuro presidente argentino Mauricio Macri parece haberse convertido en un botín de guerra, luego de que el orfebre que lo confeccionó denunciara presiones del kirchnerismo gobernante para entregarlo en el Congreso, pese a que el mandatario electo prefiere que el acto se haga en la Casa Rosada.
"Me dijeron que iban a venir a buscar el bastón con la policía si nosostros no lo entregábamos hoy mismo (por el jueves)", declaró el orfebre Juan Carlos Pallarols, quien desde el regreso de la democracia en 1983 crea los bastones de mando que se entregan en la asunción presidencial, mencionó DPA.
El director de la oficina de Ceremonial de la Presidencia se comunicó luego con él para explicarle que fue un malentendido. "Quien llamó no había querido decir eso y acepté las disculpas", dijo el orfebre.
Como un símbolo de la compleja transición política entre Cristina Fernández de Kirchner y Macri, el destino del bastón es incierto.
La Cancillería informó en un comunicado que la entrega de los atributos presidenciales se realizará el 10 de diciembre en el Congreso nacional, pero no se descarta un acuerdo a último momento.
El aún alcalde de la ciudad de Buenos Aires y líder de la alianza opositora Cambiemos quiere recuperar la histórica tradición según la cual los presidentes reciben los atributos en un acto en el Salón Blanco de la Casa Rosada, luego de prestar juramento ante la Asamblea Legislativa en el Congreso nacional.
"Todos los argentinos nos merecemos que esa tradición y esa historia se respete, es lo que corresponde, es el mensaje que queremos dar: un presidente que despida en la Casa de Gobierno a la presidenta que se está yendo y la acompañe hasta la puerta", afirmó este viernes la gobernadora electa de la provincia de Buenos Aires por Cambiemos, María Eugenia Vidal.
La tradición se cortó en 2003, cuando el entonces mandatario Eduardo Duhalde (2002-2003) le entregó el bastón y la banda presidencial a Néstor Kirchner (2003-2007) en el Congreso. En aquel momento, Duhalde decidió realizar allí el acto porque él había llegado a la Presidencia por votación de la Asamblea Legislativa para completar el mandato que había dejado inconcluso el radical Fernando de la Rúa en medio de la profunda crisis económica, política y social que sacudió a la Argentina a fines de 2001.
Kirchner decidió cuatro años más tarde entregar los atributos presidenciales a su esposa y sucesora, Cristina Fernández de Kirchner, también ante la Asamblea Legislativa en lo que se convirtió en un festivo acto de militantes oficialistas ovacionando y cantando en los palcos del Congreso.
Fernández de Kirchner fue reelegida en 2007 y el acto central volvió a centrarse en el Congreso.
Allí mismo decidió despedirla el próximo 10 de diciembre la agrupación juvenil oficialista La Cámpora. El movimiento político creado por el hijo de la mandataria, Máximo Kirchner, convocó a una movilización en la Plaza de los dos Congresos, frente al Parlamento, para cerrar la era de doce años de gobiernos kirchneristas pese a que tradicionalmente el espacio popular suele ser ocupado por adherentes al nuevo mandatario.
En el marco de este tenso clima político, Macri insiste en realizar el acto formal de traspaso del poder en la Casa Rosada tras recorrer los cerca de 2.000 metros que la distancian del Congreso por la histórica Avenida de Mayo.
"Después de hablar con los dos directores de Ceremonial, tomaré la decisión de a quién se lo entrego, mi único compromiso es con el pueblo que trabajó en el bastón y que confió en mí", afirmó el orfebre en su página de Facebook.
Como ocurre desde hace muchos años, Pallarols abre su taller de orfebrería para que la gente colabore y cincele el bastón realizado en madera con empuñadura de plata. También lo lleva a lo largo y a lo ancho del país para acercarlo a quienes no pueden viajar a Buenos Aires.
"Esta obra es mucho más que un bastón. En once meses recorrimos 24 provincias, más de 200 pueblos y lugares donde nos recibieron y trabajaron con amor y pasión", declaró el orfebre.
Pallarols remarcó que "muchos más de 2.500.000 golpecitos quedaron impresos en la empuñadura". "Pero lo más importante es que cada persona dejó un poquito de su corazón en cada saludo, en cada palabra, en los varios libros que se entregarán junto con el bastón al nuevo presidente".
"No puedo permitir que el bastón se transforme en un botín de guerra", aseguró el orfebre.
"Me dijeron que iban a venir a buscar el bastón con la policía si nosostros no lo entregábamos hoy mismo (por el jueves)", declaró el orfebre Juan Carlos Pallarols, quien desde el regreso de la democracia en 1983 crea los bastones de mando que se entregan en la asunción presidencial, mencionó DPA.
El director de la oficina de Ceremonial de la Presidencia se comunicó luego con él para explicarle que fue un malentendido. "Quien llamó no había querido decir eso y acepté las disculpas", dijo el orfebre.
Como un símbolo de la compleja transición política entre Cristina Fernández de Kirchner y Macri, el destino del bastón es incierto.
La Cancillería informó en un comunicado que la entrega de los atributos presidenciales se realizará el 10 de diciembre en el Congreso nacional, pero no se descarta un acuerdo a último momento.
El aún alcalde de la ciudad de Buenos Aires y líder de la alianza opositora Cambiemos quiere recuperar la histórica tradición según la cual los presidentes reciben los atributos en un acto en el Salón Blanco de la Casa Rosada, luego de prestar juramento ante la Asamblea Legislativa en el Congreso nacional.
"Todos los argentinos nos merecemos que esa tradición y esa historia se respete, es lo que corresponde, es el mensaje que queremos dar: un presidente que despida en la Casa de Gobierno a la presidenta que se está yendo y la acompañe hasta la puerta", afirmó este viernes la gobernadora electa de la provincia de Buenos Aires por Cambiemos, María Eugenia Vidal.
La tradición se cortó en 2003, cuando el entonces mandatario Eduardo Duhalde (2002-2003) le entregó el bastón y la banda presidencial a Néstor Kirchner (2003-2007) en el Congreso. En aquel momento, Duhalde decidió realizar allí el acto porque él había llegado a la Presidencia por votación de la Asamblea Legislativa para completar el mandato que había dejado inconcluso el radical Fernando de la Rúa en medio de la profunda crisis económica, política y social que sacudió a la Argentina a fines de 2001.
Kirchner decidió cuatro años más tarde entregar los atributos presidenciales a su esposa y sucesora, Cristina Fernández de Kirchner, también ante la Asamblea Legislativa en lo que se convirtió en un festivo acto de militantes oficialistas ovacionando y cantando en los palcos del Congreso.
Fernández de Kirchner fue reelegida en 2007 y el acto central volvió a centrarse en el Congreso.
Allí mismo decidió despedirla el próximo 10 de diciembre la agrupación juvenil oficialista La Cámpora. El movimiento político creado por el hijo de la mandataria, Máximo Kirchner, convocó a una movilización en la Plaza de los dos Congresos, frente al Parlamento, para cerrar la era de doce años de gobiernos kirchneristas pese a que tradicionalmente el espacio popular suele ser ocupado por adherentes al nuevo mandatario.
En el marco de este tenso clima político, Macri insiste en realizar el acto formal de traspaso del poder en la Casa Rosada tras recorrer los cerca de 2.000 metros que la distancian del Congreso por la histórica Avenida de Mayo.
"Después de hablar con los dos directores de Ceremonial, tomaré la decisión de a quién se lo entrego, mi único compromiso es con el pueblo que trabajó en el bastón y que confió en mí", afirmó el orfebre en su página de Facebook.
Como ocurre desde hace muchos años, Pallarols abre su taller de orfebrería para que la gente colabore y cincele el bastón realizado en madera con empuñadura de plata. También lo lleva a lo largo y a lo ancho del país para acercarlo a quienes no pueden viajar a Buenos Aires.
"Esta obra es mucho más que un bastón. En once meses recorrimos 24 provincias, más de 200 pueblos y lugares donde nos recibieron y trabajaron con amor y pasión", declaró el orfebre.
Pallarols remarcó que "muchos más de 2.500.000 golpecitos quedaron impresos en la empuñadura". "Pero lo más importante es que cada persona dejó un poquito de su corazón en cada saludo, en cada palabra, en los varios libros que se entregarán junto con el bastón al nuevo presidente".
"No puedo permitir que el bastón se transforme en un botín de guerra", aseguró el orfebre.




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