
“Esta fue una jugada muy conveniente para Castro", dijo el doctor de 54 años de edad, que fue
galardonado con la Medalla Presidencial de la Libertad por George W. Bush en 2007, mientras
estaba en prisión. El acercamiento con Estados Unidos, dijo, proporcionó a Cuba un apoyo
económico vital en un momento en que estaba perdiendo el apoyo de una Venezuela en
implosión. Por otra parte, "cuando la gente ve a Obama saludando a Castro en la forma en que
lo hizo, da una legitimidad mundial al régimen totalitario”.
La política de Obama ha tenido el efecto de descalabrar a las personas más pro-democracia y
pro-estadounidenses en Cuba - los activistas que se han pasado la vida luchando contra el
sistema a un enorme costo personal. Mientras que el régimen recibe cooperación y dólares de
EE.UU., la represión contra la oposición ha aumentado considerablemente; según la Comisión
Cubana de Derechos Humanos, hubo 6.075 detenciones por motivos políticos durante los
primeros cinco meses de este año, el número más alto en décadas.
Este mes a dos de los líderes disidentes más importantes, Biscet y José Daniel Ferrer, se les
permitió salir de la isla por primera vez. ¿Por qué los Castro les concederían súbitamente este
permiso para viajar? “Ellos se sienten fuertes", dijo Biscet. “Piensan que en este momento no
vamos a recibir mucha atención." Ambos, sin embargo, llegaron a Washington para exponer
sus argumentos. Pese a todo, los republicanos del Congreso todavía les prestan oído; acaban
de aprobar una legislación que limitaría el desarrollo1 º de contactos militares entre
EE.UU. y Cuba.
Biscet y Ferrer tienen mucho en común: Ambos fueron detenidos a principios de la década del
2000, durante una amplia oleada represiva contra la oposición, y condenados a 25 años de
prisión. Cuando una amnistía de los presos políticos mediada por el Vaticano, tuvo lugar en
2010, los dos permanecieron tras las rejas, porque se negaron a exiliarse. Finalmente liberados
en 2011, ambos iniciaron movimientos políticos de pueblo. Biscet dirige el Proyecto Emilia, con
sede en La Habana, que según él ha recogido 3.000 firmas en un manifiesto a favor de la
democracia.
Ferrer, de 45 años y residente en la ciudad oriental de Santiago de Cuba, encabeza la aún
mayor Unión Patriótica de Cuba, que da sus propios servicios sociales y distribuye DVDs de las
noticias y la información prohibida en las plazas públicas de Cuba.
Difieren, sin embargo, en cuanto a la iniciativa de Obama. Biscet se opone implacablemente, a
pesar de que todavía llama a Estados Unidos " un faro de libertad." Ferrer evita la condena, a la
que llama " suicidio político", dado el amplio apoyo a la apertura entre los cubanos de a pie,
que desesperadamente esperan algún cambio.
Ferrer, no obstante, tiene una visión similar de la iniciativa de Obama. "Se corre el riesgo de
que el régimen sea el que salga ganador", dijo durante una conversación una semana antes de
la visita de Biscet. "Se está haciendo posible que cualquier cambio en Cuba no termine en
democracia, sino en algo parecido a la Rusia de Vladimir Putin."
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